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Gisela Mota: Las posibles claves para comprender su asesinato
Por:  / 13 enero, 2016
Gisela
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Elena Pérez/ roelepeflo@gmail.com

 

En tres años del gobierno de Peña Nieto, suman ya 41 homicidios cometidos contra alcaldes, entre los que se cuenta el asesinato de la perredista Gisela Mota el pasado 2 de enero en su domicilio. A pesar de ello, como consecuencia del notable avance en la penetración del narco en los municipios, no existe un protocolo de protección hacia los gobiernos locales que no pueden ya eludir la difícil situación nacional. Pero frente a la complejidad de intereses que aquejan a una figura como la de Gisela, y ante la falta de credibilidad en las versiones oficiales emitidas por la policía en casos como este, cabe preguntarnos como sociedad realmente cuáles son las causas de este crimen, en su calidad de feminicidio y cuál es el uso político que se hace del mismo.

Gisela fue una afiliada de “hueso duro” al PRD, pues su madre Juana Ocampo es considerada una importante activista perredista en la región de Temixco, muy cercana a Cuernavaca que cuenta con una población de unos 100 mil habitantes y un alto índice de asesinatos y delitos relacionados con el crimen organizado, lo cuales se han agudizado en los años recientes. Gisela estuvo desde niña expuesta a marchas y mítines perredistas, desempeñándose en su edad adulta como licenciada en derecho. Desde 2005 llevó a cabo diversas tareas para su partido siendo afiliada a la corriente Izquierda Democrática Nacional, desde donde fue impulsada su diputación y candidatura como presidenta municipal. Esto después de haber fungido como secretaria de asuntos juveniles en Temixco, secretaria de formación política a nivel estatal, consejera política y secretaria de educación democrática y formación política.

Su candidatura y carrera fueron promovidas por el senador Fidel Demédicis Hidalgo, quien a raíz del crimen ha manifestado su descontento con Graco Ramirez exigiendo su renuncia y la de Alberto Capella, titular de la Comisión Estatal de Seguridad Publica. Démedicis ha convocado a la movilización ciudadana, lo que ha sido cuestionado por la gente cercana a Ocampo por considerar que existen intereses de senador por valerse de los hechos para impulsar su posible candidatura a la gubernatura estatal.

Hasta ahora hay al menos tres detenidos por el caso: “Nora” y “Jordan”, así como un menor de edad de nombre “Alexis”, quienes han interpuesto ya quejas por supuestas violaciones a sus derechos humanos durante su detención en la colonia Eterna Primavera en Temixco el mismo 2 de enero. Cabe destacar que la familia de Nora sostiene que ella fue inculpada injustamente al no haber estado en el lugar de los hechos y que las autoridades hasta ahora, no les han permitido hablar con ella. En resumen, muy poco se sabe del proceso que se sigue contra los detenidos, salvo su inminente culpabilidad.

Existen alrededor del caso diversos intereses desde los que se han formulado al menos dos versiones para dilucidar el móvil de este asesinato. La primera de ellas es la que sostiene el gobierno estatal perredista que alude como causa  al compromiso de Mota por “limpiar” el municipio del narcotráfico, combatiendo al principal cartel que opera en la región “los rojos”, esto comprometiéndose a aceptar el mando único en Temixco, ante el rechazo que ha surgido por parte de diversos gobiernos municipales como el del vecino Cuernavaca. La otra hipótesis, quizá menos fuerte por no contar con el auspicio oficial, pero que también hace ruido, es la que alude a vincular a Gisela con el cartel rival en la región “lo guerreros unidos” con quienes presuntamente pactó, propiciando con ello su asesinato por parte del grupo contrario. Ello evidenciaría no sólo una disputa entre bandas, sino una serie de complicidades y luchas entre cúpulas políticas rivales.

La primera hipótesis es la más apoyada y el propio gobernador afirma que Mota se opuso a contar con vigilancia personal pesé al peligro que corría -lo cual resulta complicado de entender, pues en su toma de protesta contó con un fuerte dispositivo de seguridad en donde incluso participó el ejército-. La segunda hipótesis, sostiene los presuntos nexos de Gisela con el grupo “guerreros unidos”, cuyo poder es notable en otros municipios vecinos como Amacuzac, donde el tío de Santiago Mazari Miranda “El Carrete” –jefe de los rojos en Morelos Alfonso Miranda Gallegos, funge como alcalde enfrentando diversas acusaciones por ofrecer protección a este grupo sin que hasta ahora haya sido procesado.

De  acuerdo con la investigación realizada por el periodista del Universal, Héctor de Mauleón, como consta en el reporte policial con número 3920211, unas horas después del asesinato de Gisela, autoridades policiales de Morelos recibieron una llamada anónima de un hombre que afirmó haber estado presente en el bar donde supuestamente se planeó el crimen, “La Choperia de Temixco” y de acuerdo con lo señalado por el informante, la causa era ligada a los presuntos negocios turbios de la ex pareja sentimental de Mota, un comerciante vinculado a los “guerrero Unidos”. Además es importante tener en cuenta que unos cuantos días antes de perpetrarse dicho homicidio,  aparecieron al menos tres cadáveres desmembrados en la carretera México Cuernavaca y en el municipio de Xochitepec, con mensajes del mismo grupo delictivo, lo que nos lleva a indagar sobre la importante pugna que vive a región entre ambos grupos y de qué manera esto pudo haber involucrado a la hoy occisa, evidenciando una vez más los nexos entre delincuencia organizada y gobiernos municipales, asunto que no puede desdeñarse frente a un crimen como el cometido contra Gisela y el contexto que lo rodea.

En su discurso de toma de protesta Gisela hizo diversos compromisos importantes, uno de ellos investigar al perredista alcalde saliente Miguel Ángel Colín, por el supuesto mal uso de recursos públicos en el municipio. Ahora después del crimen, Graco Ramirez ha llamado a que sea investigado por supuestos nexos con el narcotráfico. Veremos en las semanas siguientes si es posible realmente acusarlo y saber si existe relación con el crimen de Gisela.

En tanto continúan las investigaciones, observamos que si bien las versiones oficiales que colocan a Gisela como una víctima de la violencia en el municipio, son las que tienen una mayor aceptación, no podemos dejar de lado nuestra duda respecto a cómo se maneja la información, ya que dados los antecedentes de corrupción en diversas instituciones estatales municipales y  policiacas, no es posible sólo defender este punto hasta que concluya el proceso. Incluso ayer 12 de enero, la Fiscalía Federal de Morelos, dio a conocer que indagará a diversos servidores públicos de la región por el robo de joyas y dinero en efectivo del cuarto de Gisela, pues según lo relata el abogado de la familia, estos diversos objetos fueron saqueados y no pudieron haberlo hecho quienes la asesinaron, puesto que no ingresaron a la habitación. Por el contrario, el hurto se llevó a cabo durante las diligencias realizadas en la vivienda en instantes posteriores al crimen, según lo ha señalado el propio Fiscal General de Justicia, Javier Pérez Durón.

Por ello, nos quedan muchas preguntas más que respuestas frente al significado de este crimen en un país tan azotado por la violencia y donde es cada vez más evidente el nivel de penetración que ha alcanzado el crimen organizado en los diversos municipios del país, así como  la corrupción policial y la creciente desconfianza ciudadana en las autoridades y servidores públicos,  que todos nos preguntamos si realmente podrá será combatida con el mando único o la remoción de cargos.

Este caso nos abre por supuesto la reflexión urgente sobre todos estos aspectos, sin olvidar que nos encontramos en un importante año electoral en el que se renovarán: 12 gubernaturas, 388 diputaciones locales, 548 ayuntamientos en 11 estados. ¿Cuáles serán las condiciones en que se efectuarán estos procesos ante los diversos problemas estructurales que vive el país? Sin duda tenemos que estar muy pendientes como ciudadanos, sin dejar de analizar el poder que ha alcanzado la complicidad entre el narcotráfico, la política, los diversos poderes fácticos y sus repercusiones locales.

FUENTES: Seguimiento desde diversas notas periodísticas  y artículos: La jornada, Proceso, El financiero, El Universal, Excélsior, Diario de Morelos, Noticias México, Vanguardia MX, Animal político.

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La mentira como forma de gobierno, al afirmar que la violencia ha bajado en el estado, maquillando cifras en materia de asesinatos, feminicidios, secuestro, extorción, robo con violencia, trata de personas, entre otros.
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